Ni rastro de jóvenes y clase trabajadora: las rentas altas y los mayores de 60 acaparan el ahorro en la pandemia

Ni rastro de jóvenes y clase trabajadora: las rentas altas y los mayores de 60 acaparan el ahorro en la pandemia

El Gobierno tenía grandes esperanzas en que el ahorro embalsado por las familias durante los momentos más duros de la pandemia colaboraría, de manera muy activa, en el rebote que la economía debía experimentar después del histórico desplome. Pero la realidad ha demostrado que ese impacto positivo ha sido sensiblemente inferior al esperado. Primero, porque los hogares no tienen todavía la seguridad necesaria para desembolsar esos fondos; y segundo, porque esos ahorros se concentran en un nivel muy concreto de la sociedad que tiene una menor propensión a consumir: los mayores de 60 años y las rentas altas. Y lo que esto último supone, además de ese menor impulso al consumo, es que los jóvenes y las rentas más bajas no estuvieron en disposición de ahorrar ni en un contexto de restricciones y limitaciones al gasto. Una muestra palmaria de la limitada capacidad económica de estos grupos.

El Banco de España y CaixaBank Research así lo constatan, ofreciendo cifras concretas y advertencias. En el caso del organismo que dirige Pablo Hernández de Cos, tanto el propio gobernador como el director General de Economía y Estadística y próximo responsable del Banco Central Europeo (BCE), Óscar Arce, han apuntado que esta situación impactará de manera negativa, o al menos no tan positiva, sobre el consumo.

«Es incierto el uso que los hogares vayan a hacer del ahorro acumulado durante la pandemia, que supera el 6% del PIB, lo que condicionará la evolución del consumo privado en los próximos años. Se espera que los hogares destinen solo una parte de este ahorro a consumo, dado que se ha concentrado, en buena parte, en familias de ingresos relativamente altos [con menor propensión marginal a consumir]», señalaba esta misma semana Hernández de Cos. Y añadía: «Una parte mayoritaria del gasto no realizado no es fácilmente aplazable [en servicios como la restauración y el ocio]. Sin embargo, no puede descartarse que esta proporción sea superior a la estimada».

Fuentes del Banco de España concretan que, según la Encuesta de Presupuestos Familiares, una proporción elevada de los hogares con rentas más bajas no incrementó en absoluto su ahorro. Los cálculos realizados con esta misma fuente de información, inciden, muestran que el incremento en el ahorro observado en 2020 se produjo en gran medida en los hogares que están en la mitad superior de las rentas.

CaixaBank Research, por su parte, publicó recientemente un documento que estaba totalmente en línea con las conclusiones del Banco de España y, de hecho, profundizaba en algunos datos. Según sus estimaciones, sólo en 2020 «el ahorro acumulado por la pandemia alcanzó los 46.600 millones». Este aumento, añade, «fue especialmente pronunciado entre las personas con mayores ingresos: las rentas altas y medias-altas coparon prácticamente dos tercios de la bolsa de ahorro adicional».

Ahorro embalsado en la pandemia

En concreto, las rentas altas suman casi 30.000 millones de esos 46.600 millones de euros. En cambio, las rentas bajas acumulan menos del 4% del ahorro total. Y si se tiene en cuenta también las rentas medias-bajas, el dato apenas escala al 13%. ¿Qué quiere decir esto? Lo apunta el propio documento de la entidad: «Las restricciones fueron generales para toda la población y supusieron una reducción involuntaria del consumo, especialmente en lo que se refiere a los servicios y los bienes duraderos, lo que hizo que las personas con rentas más elevadas ahorraran una fracción mayor de su renta».

Por edades, el trabajo de CaixaBank Research muestra que las personas mayores de 60 años, grupo en el que el peso de los jubilados y pensionistas es notable, «acapararon algo más de la mitad de la bolsa de ahorro». De hecho fue casi un 60%, con algo más de 27.000 millones. Las que tienen entren entre 30 y 59 años aglutinaron en torno a un tercio de la cifra total, y los jóvenes apenas fueron capaces de ahorrar un 5%. La conclusión, también en este caso, la ofrece el documento del servicio de estudios de la entidad con mayores presencia en España: «Las personas mayores estuvieron sujetas a las mismas restricciones que el resto de grupos demográficos, pero el impacto en su poder adquisitivo fue menor».